¡Fomentamos la protección y conservación de los recursos naturales y el embellecimiento de jardines y parques!

Nosotros

18

LOS 75 AÑOS DE NUESTRO CLUB DE JARDINERÍA

En esta especial celebración, resulta muy oportuno recorrer los caminos transitados y repasar la historia, en un sentido homenaje a los gestores de un grupo que ha logrado mantenerse en el tiempo, procurando el cuidado y la protección del medio ambiente citadino.

En 1941, Meta, uno de los 32 departamentos con mayor riqueza natural de Colombia, fue epicentro de múltiples acciones encaminadas a fortalecer el medio ambiente, lideradas por Marston Bates, entomólogo e investigador de salud y miembro de la misión Rockefeller. Su esposa, Nancy Fairchild, muy amante de la naturaleza, invitó al país a su padre, David Fairchild, científico y botánico norteamericano, fundador y director del Jardín Botánico de Miami, visita que representaría uno de los primeros pasos hacia la gestación de nuestro Club de Jardinería.

En ese viaje, Fairchild se encuentra con su colega y amigo, Armando Dugand Gnecco, insigne botánico colombiano quienes decidieron realizar un viaje de investigación por las selvas del país, maravillados con la riqueza y variedad de la flora colombiana. De ahí, que el botánico  Fairchild no escatimara oportunidad en sus conferencias,  para ponderar lo que había visto y narrar sus gratas experiencias en ese recorrido.

Al regreso de la excursión, el par de amigos fue invitado a la residencia de Jaime Samper y su esposa Doris Boldwin de Samper, para narrar con lujo de detalles cada paso de su aventura. Historias que atraparon a Santiago Samper y su esposa Blanco Gnecco de Samper, a Enrique Cortés y su esposa Alice Atkinson de Cortés, además de los botánicos Shultes y Cuatrocasas, invitados también a la tertulia.

Esa reunión, sin proponérselo, terminó convertida en el verdadero abrebocas del Club de Jardinería, pues las mujeres cautivadas por la belleza descrita de las plantas nativas, no ocultaron su entusiasmo inspirador del

pronunciamiento de los botánicos, como sentencia gestora: “-¿Nadie mejor que la mujer bogotana, para ser el símbolo de la conservación y desarrollo de los cultivos de la flora en el país”.

En ese ambiente de emoción, el botánico Fairchild propuso crear una organización similar a las que existían en su país y las mujeres acogieron la idea con mucho interés; de inmediato, tomaron la batuta para trabajar por el primer Club de Jardinería de Colombia, enBogotá; por supuesto, asesoradas por el botánico Fairchild.

El grupo de fundadoras integrado por Saturia García de Samper, Blanca Gnecco de Samper, Bess Berg, Julia Parga de Gaona, Doris Boldwin de Samper y Alice Atkinson de Cortés, no ahorró ningún esfuerzo y se dio a la tarea de elaborar los estatutos y una lista de otras bogotanas, convocatoria que atrajo a 12 mujeres más, interesadas en apoyar la labor para consolidar el 24 de octubre de 1941, el Club de Jardinería de Bogotá, con Saturia García de Samper fungiendo como primera presidenta, Blanco Gnecco de Samper como secretaria y Alice Atkinson de Cortés como bibliotecaria.

En ese entorno de camaradería, en 1945 ya estaban registradas 41 socias que alquilaron un predio en la calle 75, abajo de la carrera 11, espacio en el que pusieron en práctica sus conocimientos de horticultura, bajo la asesoría de agrónomos y profesores de la Universidad Nacional de Colombia.

Con el paso de los años, aprendizaje y práctica iban tomando cada vez más fuerza y en 1959 resolvieron que era el momento de tener un terreno propio para poner a funcionar el conocimiento adquirido. “Cantaclaro”, una pequeña finca ubicada en las afueras de Bogotá, abrió sus puertas para todo tipo de actividades que tentaron a los esposos, quienes también entraron a formar parte activa del grupo horticultor. Hacían de todo, desde abrir una zanja, hasta comprar la primera bomba para irrigar el predio.

Trece años más tarde y con un bagaje en propiedad, consideraron que había llegado el momento de extender lazos y crear otras organizaciones similares fuera de la capital. Medellín y su idiosincrasia dio lugar al segundo Club en 1954, al que le siguieron Manizales (1955), Bucaramanga (1955), Barranquilla (1956), Cali (1957), Popayán (1957), Ibagué (1960), Sogamoso (1962) y Armenia (1964). . Y como era de esperarse, tales lazos debían trascender fronteras, de ahí las posteriores  sedes en Quito, Ecuador (1957), Lima, Perú (1961) y Panamá (1962).

Los cursos continuaban y las socias ya habían tejido una estrecha relación con otros Clubes de Jardinería en Perú, Panamá, Venezuela y el American Woman´s Club Floral Designer, para intercambiar ideas y proponer diseños, además de exposiciones.

Razones suficientes para que en 1947, el Secretario de Educación de Bogotá de la época, pidió a las socias dictar cursos de arte floral a los niños de las escuelas públicas de la ciudad, con maravillosos resultados que dieron lugar a un concurso entre diferentes entidades educativas del distrito.

Y en 1948, para la Conferencia Panamericana, el Presidente de la República, Mariano Ospina Pérez, pidió rehabilitar los jardines de la Quinta de Bolívar y, en ese proceso, consiguieron las mismas especies de plantas descritas en las narraciones históricas de la época, que fueron sembradas con el deseo de mantener intacto el espíritu de ese momento, para las generaciones futuras.

En la década del 50 fueron notables otros acontecimientos como el arreglo de los jardines de la Universidad de Los Andes o la apertura de otro Jardín en el barrio San José para el cultivo de flores y hortalizas. O los jardines de la Iglesia de San Diego, o los del Palacio de San Carlos, o los de los patios de la Academia Colombiana de Historia, o los del Instituto Caro y Cuervo. Entre tanto hacer, otras autoridades también proponían sus peticiones, como la del arreglo de los jardines del Hospital Infantil Lorencita Villegas de Santos; o en 1967, el arreglo del Templete del Congreso Eucarístico o el Parque de Teusaquillo o el de Chapinero. En fin, muchos lugares rescatados en medio de matices de diferentes colores y verdor.

El interés por consolidar las distintas actividades llevó a la Junta Directiva en 1971 a establecer un contacto internacional teniendo en la mira la posibilidad de afiliarse al National Council of State Garden Clubs, como se le reconocía en esa época al hoy denominado National Garden Club. Dicho contacto fue hecho realidad en 1972, bajo el liderazgo de la Presidenta del momento, quien motivó la relación con la vicepresidenta del National Garden Club (NGC), Katherine Hedly –en 1977 sería su presidenta-, en un viaje a Saint Louis, Missouri, sede del National Council of State Garden Clubs, propuesta a todos los clubes del país, para que también lo hicieran.

En ese entorno de buenas relaciones fueron muchas las acciones adelantadas que dieron lugar a otras, cada vez más importantes, como el primer curso de Jueces a finales de 1971, en la primera semana de octubre, con  M.M. Bain y Violeta de López Kruger, como instructoras.

Entre ires y venires, la Escuela de Exposiciones Florales dio paso al primer y segundo concurso, con participación de socias venidas de Panamá y Venezuela. La amistad de la presidenta del momento, con Katherine Hedly y su esposo fue larga y muy productiva. A esa comunicación permanente se debió la Primera Exposición Internacional de flores bautizada “El mundo florece en Bogotá”, realizada en 1973, en la Corporación de Ferias y Exposiciones de la capital del país, con una nutrida asistencia de más de 15.000 personas, varios jueces internacionales e invitados de Centro América y Sur del continente.

Años más tarde y conscientes de la presencia de especies foráneas como eucaliptos y pinos, en los procesos de arborización de fincas y espacios en la ciudad, fue convocada la Feria del Árbol Nativo, con un comité de “defensa de recursos naturales y especies nativas” y la participación de institutos especializados como el Inderena, Parques y Avenidas del Distrito y distintas universidades, en un esfuerzo mancomunado por defender y hacer gala de las especies propias.

La labor en esos términos se mantuvo por más de 15 años, acompañada por la exhibición y venta de árboles nativos en un parque de Bogotá, que fueron creciendo dándole un sentido de pertenencia e imagen a nuestra capital.

Conscientes también de la necesidad de unos medios para la difusión del quehacer de nuestro club, fue creada la revista, junto con distintos folletos de jardinería y diseños florales, patrocinados por el Instituto Caro y Cuervo, como editor.

Más tarde, para la visita de su Santidad Juan Pablo II, tal y como se había hecho para la venida de Pablo VI, el club se ocupó de adornar con flores el Aeropuerto Internacional, la Nunciatura Apostólica, el Palacio Arzobispal, la Catedral, la Iglesia del Sagrario y, por supuesto, el Templete. Socias, esposos, hijos y nietos se tomaron de las manos en ese dispendioso trabajo, para proporcionarle a Bogotá una cara linda, plena de color y armonía.

En 1985 la cartilla “Cuidemos nuestros árboles” llevaba su mensaje a muchos niños de escuelas y colegios de Bogotá, esparcido a lo largo y ancho de Colombia.

Después vendría la “Huerta casera”, acompañada de un folleto explicativo, con el ánimo de despertar ese interés en varios barrios de la ciudad, con alcance posterior al resto del país, a través de los Clubes de Jardinería. Y otro tipo de actividades se sumaron al permanente trabajo realizado, por ejemplo, con los habitantes de la calle en procesos de rehabilitación; niños con discapacidad auditiva.

En la larga lista de hechos importantes figura en 2006 la restauración, diseño y mantenimiento de los jardines del Parque del Museo del Chicó, patrimonio y monumento histórico de Bogotá, trabajo que cumple 10 años de constante ejecución. En ese espacio fue establecido el año pasado, el jardín de la biodiversidad, recomendado por el NGC para todos los Clubes de Jardinería del mundo, durante un encuentro al que se dieron cita niños, jóvenes y profesionales de distintas disciplinas, para contribuir con su aporte a favor del medio ambiente, atraer aves, polinizadores y ranas, además de  propender por plantas y árboles nativos.

Este recuento de la historia de nuestro Club de Jardinería, nos permite contar lo que somos hoy y los objetivos en los que se cifra nuestro actuar:

ü  Difundir conocimientos  sobre ecología, jardinería, horticultura y arreglos florales.

ü  Organizar exposiciones en torno a temas ecológicos, horticultura y arreglos florales.

ü  Fomentar la protección y conservación de los recursos naturales  y embellecimiento de calles y parques.

ü  Promover y colaborar en la fundación de jardines y centros agrícolas para la educación comunitaria.

ü  Estimular el estudio de temas relacionados con la ecología, arquitectura paisajista, y diseño de jardines.

Este día es muy especial para agradecer a nuestras socias antecesoras, a quienes recordamos con mucho cariño, por su constancia y trabajo forjando el camino para poder celebrar hoy nuestros logros, 75 años después.

-Difundir conocimientos y promover los estudios sobre botánica, ecología, jardinería, horticultura,       flora nativa, arquitectura paisajista y el arte floral.
-Organizar exposiciones con énfasis en horticultura, diseño floral, ecología y educación relacionada
-Crear conciencia de protección y conservación de los recursos naturales.
-Fomentar el embellecimiento de calles y parques.
-Promover y colaborar en la fundación de jardines y centros agrícolas para complementar la educación comunitaria.
Información General
La Corporación Club de Jardinería de Bogotá es una persona jurídica, de nacionalidad colombiana, de carácter civil y propósito cultural, sin ánimo de lucro, sujeta a las leyes del país y regida por estatutos. Es una entidad privada, autónoma, apolítica, integrada por personas naturales, sin distingos de nacionalidad, raza o credo.
Misión
Su misión es valorar, estudiar, difundir, conservar, cultivar, proteger nuestros recursos naturales, la flora nativa y la horticultura. Promover el arte floral bajo las normas del National Garden Clubs inc., entidad internacional con el mayor número de voluntarias a nivel mundial que rige las normas y tendencias del diseño floral.

 

Distinciones
Se realizan Exposiciones donde se otorgan premios en distintas categorías tanto en diseño floral como en horticultura, exhibiciones especiales y educativas; bajo las normas del National Garden Clubs inc.
Actividades
Cursos, exposiciones, charlas, prácticas, salidas de capacitación y reconocimiento, apoyo en cultivos de huerta casera y decoraciones para eventos varios, viajes a exposiciones y observación de jardines,  diseño, elaboración y mantenimiento de jardines en parques, zonas comunes, avenidas, etc, entre otros.

 

Teléfonos
(57 1) 226 4431 / 271 2998 FAX. 253 2814
Correo electrónico
clubjardineria@gmail.com

Deja tu Respuesta








Localización




Información de Contacto
Ciudad:
Bogotá, Cundinamarca (CO)
Dirección:
Carrera 72-Av. Boyaca No. 129-01
Teléfono: 2264431 y 2712998
Fax: 2532814
Correo Electrónico: clubjardineria
@gmail.com